viernes, 26 de febrero de 2010

Los primeros vanguardistas

El teatro de Vanguardia se caracteriza por la negación de las formas establecidas y por la búsqueda de un nuevo y original lenguaje escénico. Como en la nueva novela, no puede hablarse de escuela o de movimiento sino más bien de analogía* entre varios autores en orden a la problemática teatral, tanto en su aspecto técnico como de contenido. En lugar de personajes bien caracterizados, de una estructura lógicamente construida y de diálogos brillantes, nos presentan el reflejo de un mundo de pesadilla y una reflexión sobre el lenguaje hecha de absurdo e insensatez. Se caracteriza por el abandono de la intriga convencional, de la psicología como resorte* escénico y de todo realismo.
La principal destrucción de la norma imperante fue debida a Alfred Jarry. Escribió "Ubú rey" que es una parodia extravagante desde la primera palabra lanzada al público -«merde!»- hasta el caótico final donde hay una decidida y constante abolición de las realidades lógicas del lugar y espacio escénicos, del diálogo teatral y de la psicología de los personajes. Se ha dicho que con "Ubú rey" se inicia el surrealismo y otros intentos vanguardistas del siglo XX. No hace falta ser muy perspicaces ni conocer su origen para ver que Jarry se rie de sus criaturas, ante todo del protagonista, Pére Ubú. También se mofa de los ambientes y lenguajes que se incluyen en la obra, de las historias y relatos que en ella se ironizan, del propio teatro trágico, con sus héroes, reyes, intrigas, conflictos ridículos, ambiciones e incultura. Esta risa destructiva y grotesca no era la risa de la comedia o del vodevil*, siempre controladas por el buen gusto y la moderación exigidos por el público teatral.
No todos los grandes hombres de teatro durante el realismo fueron realistas. El teatro no podía cerrarse a una imitación más o menos pasiva de la realidad (una imitación) y había que iniciar el camino de aproximación a esa realidad, dentro de su propio contexto.
Adolphe Appia fue uno de los grandes renovadores del teatro, a partir de sus trabajos sobre la música escénica, sobre todo en el drama wagneriano. Su libro más importante se titula "La música y la puesta en escena". Curiosamente no es un creador prolífico. Sus más importantes aportaciones vinieron de diseños de ópera. En este sentido ha sido más interesante la influencia que generó que su propio trabajo.
La estética de Appia se dirige a reforzar la acción dramática a través de la escena simbolista. Para ello manejó la luminotecnia – utilizando las nuevas posibilidades de la electricidad—; rompió con el viejo escenario a la italiana, sustituyendo el decorado de tela por construcciones corpóreas y practicables, donde el movimiento corporal del actor tendría una importancia básica. En sus diseños colocaba a los actores en lugares distintos según cada escena, siempre con sus correspondientes cambios de luz. Era la primera vez que se producía el razonamiento de la puesta en escena, como algo vivo y cambiante. Asimismo, sus esfuerzos buscaron la integración de la música en el teatro.
Gordon Craig fue primero actor. Su labor como director, escenógrafo y teórico, dejaron decisiva huella en el desarrollo de la escena imaginativa y antinaturalista. "El Arte del Teatro" fue su primer ensayo. Para él, la esencia del arte teatral está en proporcionar valor dramático a la línea y al color con el movimiento. De 1908 a 1929 publica la revista The Mark, donde escribe artículos con más de setenta seudónimos. Aporta ensayos sobre historia del teatro, estudios sobre aspectos rituales de la escena, que se sitúan más cerca del teatro griego y el Noh japonés. Su encuentro con Appia hizo más identificable la trayectoria de ambos. Como el teórico suizo, Craig se fija en el espacio, las luces y el ritmo. Renuncia a las bambalinas* y telones pintados en beneficio de estructuras tridimensionales. Inventa pequeños y móviles biombos para sustituir la función del escenario habitual.
Al igual que Appia, los trabajos prácticos de Craig fueron muy escasos, en comparación con sus escritos.

Vocabulario:
Analogía: parecido
Resorte: Medio material o inmaterial de que alguien se vale para lograr un fin.
Vodevil: Comedia frívola, ligera y picante, de argumento basado en la intriga y el equívoco, que puede incluir números musicales y de variedades.
Bambalina: Cada una de las tiras de lienzo pintado que cuelgan del telar del teatro y completan la decoración.

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