domingo, 7 de febrero de 2010

Diana y Bolo


Una noche más. Tras la ventana de mi habitación se puede contemplar el cielo completamente despejado y la luna llena reflejada en el estanque que ilumina la silueta de los árboles del bosque. A lo lejos las montañas esconden algunas estrellas. Yo, arrodillada encima de la silla del escritorio, contemplo la noche esperando a mi príncipe azul. Todas las noches me pierdo en mis pensamientos creyendo que algún día aparecerá. Pero por ahora nunca ha ocurrido. Es tarde. Tendría que ir a dormir. Mañana será otro día en que tendré que cuidar animalitos asquerosos que sólo me provocan alergia. Apago la vela y me meto dentro de la cama. Cierro los ojos y me dejo llevar por la tranquilidad de la noche.

Toc toc. Sólo puede ser el viento que llama a la puerta. Pero esta noche en televisión han dicho que no soplaría... Toc toc. Me levanto de la cama a ver quién es... Dudo que sea alguien interesante.

- Hola, buenas noches. - Una bestia peluda y mal oliente aparece detrás de la puerta. Sus ojos verdes brillan ante mi mirada. Es un lobo muy atractivo.- Estaba dando vueltas con mi moto cuando de repente me he quedado tirado... Estoy lejos de casa y me preguntaba si me dejarías pasar la noche aquí.

- Sí, claro. Puedes pasar. Voy a mostrarte dónde puedes dormir.

- Gracias y perdona las molestias... No quería despertarte si lo he hecho... - No parece tan horrible el lobito... - Me llamo Bolo.

- Encantada, yo Diana, diosa de la Luna.

-Bonito nombre y hermosa dama. - Qué lobo tan... agradable... - He dejado mi moto aparcada al lado de tu jardinera. Mañana por la mañana me iré. No quiero molestar.

- ¿Marcharte? ¿Dónde quieres ir? ¿Qué mejor sitio que este?

- Tú eres la dueña de la luna y yo un... bueno... una persona que los días de luna llena se transforma en lobo.

- Sí, bueno... Diosa de la luna y sola en medio de un bosque al que nadie accede. Aburrida de hacer todos lo días lo mismo. Cambiar la forma de la Luna. Esperar a que alguien me encuentre para irme de aquí. Que me enseñe el mundo y aprender que los sueños pueden ser maravillosos. Oh... Lo siento... No quería darte la lata explicándote mi vida que no interesa a nadie...

- ¿Por qué dices que no puede interesarle a nadie? No creo que esté aquí de casualidad. La luz de la luna me ha guiado hasta tí. Yo puedo ser la persona... o el lobo que esperabas. El que te tiene que recojer para vivir nuevas experiencias. El que te querrá y te dará todo lo que necesites.

Diana, emocionada, sabe que éste es y será el hombre o lobo de su vida. Que su físico no importa. Lo importante está dentro de su corazón.
A la mañana siguiente los dos subieron a la Harley del lobo Bolo y se marcharon para no volver al bosque.
Por eso, la luna está una vez al mes llena. Porque Diana, al no poder romper el echizo de su príncipe, quiere pasar tiempo con los dos seres que más aprecia en éste mundo.

Fin.

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