martes, 11 de mayo de 2010

Agridulce

Una tarde de domingo en una terraza de un bar. Un chico de unos 20 años, tímido y poco centrado se acerca a una chica de carácter seco, complexión delgada, de más o menos su edad con una grabadora para encuestarla. Ella está sentada en una silla fumando un cigarro, lleva el pelo recogido con una coleta y unas gafas de sol puestas.

- Disculpe, ¿puedo hacerle unas preguntas?
- Ya ha empezado. (Se quita las gafas. Le mira de reojo) Por favor, tutéeme.
- Gracias, (se sienta en una silla que está a su lado) ¿puedo sentarme?
- Lo acaba de hacer, ¿o no se ha dado cuenta? (Aparta la vista y saca el humo delicadamente de su boca)
- Vale, no, lo siento.
- ¿A mí me pides perdón? Limítate a hacer lo que tenías pensado.
- Pues, empecemos.
- Ah, ¿que no habíamos empezado?
- Mmm... no.
- Va siendo hora...
- ¿Estudias?
- ¿Eso es parte de nuestra estúpida conversación o...
- (pisándola) De la encuesta.
- No me caes tan mal... y sí, estudio.
- Podría decirme qué exactamente.
- (Le mira mal) Tutéame.
- Lo siento...
- Criminología.
- (En voz baja) Yo periodismo...
- ¿Cómo dices?
- ¡Camarero! Un agua, por favor. (La mira) ¿Te apetece tomar algo?
- No, acabo de tomarme un zumo de piña.
- Yo invito.
- Te he dicho que ya he...
- (pisándola otra vez) tomado un zumo de piña, sí, lo he oído.
- ¿Seguimos con la encuesta?
- Sí, perdona.
- Otra vez con las disculpas...
- Lo sie... ¿Vives en casa de tus padres, en un piso de estudiantes o sola? (En voz baja mirando al público) Con lo recta que es seguro que sola...
- ¿Qué has dicho?
- Nada... habrá sido el viento.
- Sí claro. Sopla tan fuerte... (Que se note la ironía) Vivo sola.
- (Pega un grito ahogado) ¡Lo sabía! Estooo... ¿También trabajas?
- Sí, soy guardia de seguridad en la Renfe.
- (Impresionado) ¿En seriooooo?
- ¿Qué te crees? ¿Que no puedo? (Separa la espalda del respaldo de la silla)
- No hace falta que me lo demuestres... (Bajito) Con el miedo que das...
- ¿Ya vuelves a hablar por lo bajito?
- Eh... Estaba pensando qué pregunta seguía... ¡Sí! ¿Haces todas las tareas de casa o algunas las llevas a tus padres para que las hagan?
- Oye, ¿qué preguntas son esas?
- Pues no sé... Lo que dice el guión que me pasaron.
- Podrías hacerla más interesante...
- ¿Cómo dices?
- Sí, preguntar cuáles son los hábitos que tienes cuando estás en casa...
- Eso ya lo pregunta, pero más adelante.
- ¿No podríamos pasar a esas? ¡Me estoy poniendo nerviosa ya!
- ¡No será tanto, mujer! (Pausa) Bueno, va, porque eres tú. Si fueras otra persona no lo haría.
- Todos decís siempre lo mismo...
- Yo no.
- No lo sé, no te conozco muy bien.
- No has aceptado mi zumo de piña. (Pausa) Ya contestaré lo que me parezca en las otras.
- Gracias.
- No hay de qué. (Pausa de tres segundos) Creo que me iré, llevo toda la tarde haciendo encuestas...
- Pero si aun no he terminado, ¿no? Si te va bien podemos quedar otro día...
- Si quieres... estoy libre mañana a partir de las 6.
- ¡Soy yo quien tiene que estar disponible! (Apunta su número en una servilleta) Bueno, y que sepas que no es una cita, sólo un favor.
- (Dándole la razón) No, no... (En voz baja y al público) Qué chica...
- Qué tendrán tus amigos imaginarios que siempre les hablas...
- ...¿No les ves? (Mira a un punto fijo al final de la sala)
- (Le mira y busca el mismo punto. Se va acercando lentamente cabeza y tronco a su altura) No...
- Hay muchos... por todas partes. Arriba, a la izquierda y a la derecha; abajo, lo mismo.
- Creo que los empiezo a ver...
(Giran muy despacio los dos la cabeza y se besan).


TELÓN.

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