lunes, 28 de marzo de 2011

Bizarre

Suenan campanas. Alguien se casa. En una iglesia. Nádie abre las puertas , porque irrumpe la felicidad y las empuja hacia afuera para dejar entrever una pareja de enamorados, sonriendo y mirando a todo el mundo, como si fueran felices. Suenan campanas. El enemigo se aproxima , son demasiados y se tiene que abandonar el castillo. Los niños , que se lleven a los niños. Y a las mujeres, que salgan todos . Nos quedaremos con el rey, defenderemos nuestro honor. Suenan campanas. Parece que hoy cenamos más pronto de lo habitual. Se cierra el comedor, y la maestra nos informa de que mañana no se saldrá del claustro por fuertes tormentas, ventiscas y demás. Alguien dispara. Empieza la carrera. Salen despedidos , como rayos . Fuerza y velocidad, se combinan para ejecutar con habilidad un contínuo baile para llegar antes que el resto de los competidores. Alguien dispara. Siente el retroceso del arma, y la baja. El otro se duele ante el impacto, que le hace retroceder . Se toca la herida, se pone nervioso por última vez. Mira a su asesino, antes de caer al suelo. Él escribe. Sin pensar en nada. Sin obligación de hacerlo. En soledad, acompañado de su mente, su cuerpo, el equilibrio que su unión produce. ¿ Quien hace sonar las campanas? ¿ Quien dispara el arma? El mismo que escribe.

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